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LA VOCACIÓN

Dios tiene un plan para todos nosotros, a partir de nuestro bautismo nos invita a vivir en relación con Él. Esta relación se desarrolla de muchos modos; cada uno va descubriendo a lo largo de su vida cuál es el plan que Dios tiene para cada uno. Dentro del abanico de vocaciones, hay una de especial consagración: la de los que son llamados a la vida sacerdotal o a la Vida Consagrada en una comunidad religiosa. Además, de acuerdo a la vocación específica de cada comunidad, también hay muchas maneras de esta especial consagración.

Están los monjes y monjas de vida contemplativa, que se retiran a una vida de oración y de silencio, están la congregaciones que se dedican a la caridad, cuidando a los niños, a los jóvenes y a los ancianos, también aquellas que están dedicadas a la enseñanza, a los enfermos, a las misiones, la atención de la catequesis los medios de comunicación, etc. Y los llamados al Ministerio sacerdotal.
Todo bautizado que descubra su propia vocación, encontrará la paz interior, este es un signo de concretar en la propia vida el plan de Dios. Dios llama a los que él quiere, y como dijo Juan Pablo II, “hoy es un tiempo maravilloso para ser sacerdote”.

EL SACERDOCIO
Cristo llama al sacerdote para hacerlo su discípulo y misionero, para enviarlo a predicar el Evangelio en su nombre, investido de su propia Misión, y para enseñarle al Pueblo de Dios a vivir en relación con Él. Son los Pastores llamados a apacentar el rebaño y a dar la vida por sus ovejas, como nos enseña el Buen Pastor. Son los Mediadores, que representan a Cristo en la Sagrada Liturgia, a través de la celebración de los sacramentos. Son los Profetas que van anunciando y construyendo el Reino de Dios.
Esta misión la llevan a cabo por la gracia que les ha sido dada a través de la imposición de las manos, hecha por el Obispo el día de la Ordenación Sacerdotal, y que acompaña a los sacerdotes a lo argo de toda la historia hasta el fin de los tiempos.
“Los fieles esperan solamente una cosa de los sacerdotes: que sean especialistas en promover el encuentro entre el hombre y Dios. Al sacerdote no se le pide que sea un experto en economía, en construcción o en política. Se espera que sea un experto en la vida espiritual.”
Papa Benedicto XVI.
“Los hombres deben considerarnos como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.”

I Cor 4;1
EL PLAN DE DIOS
Para descubrir el plan de Dios es necesario hacer un proceso de discernimiento. Los siguientes pasos te orientarán a descubrir ese plan:
+ Haz silencio para escuchar la llamada del Señor. Tómate tiempo para orar y meditar, para reflexionar qué es lo que Dios quiere de ti, sobre todo hazlo en presencia del Señor, frente a un Sagrario.
+ Busca un acompañante espiritual, con quien puedas hablar sin temores, que te ayude a desarrollar tu relación con Dios y a conocerte mejor.
+ Participa activamente en la celebración eucarística, recibe la Comunión y acércate con frecuencia al sacramento de la reconciliación.
+ Lee sobre la vida de cristianos ejemplares a los que llamamos santos y descubre cómo respondieron ellos a la llamada de Dios. Interésate sobre la vida de los sacerdotes y el trabajo de las comunidades religiosas.
+ Espera al Señor. Discernir tu vocación es un proceso. El tiempo de Dios es siempre perfecto, pero rara vez aparece pronto.
LOS SACRAMENTINOS Y LA VOCACIÓN
Los sacramentinos se comprometen con la vocación de los jóvenes que buscan a Dios en su vida a través de una ORACIÓN POR LAS VOCACIONES. “Haciendo profesión de vida religiosa, respondemos a la llamada del Señor que nos invita a dejarlo todo para seguirlo (…) La profesión religiosa nos integra en una comunidad de hermanos y traduce nuestro deseo de vivir radicalmente el Evangelio” (RdV 15)
PASTORAL DE VOCACIONES
Argentina
Saavedra 2150 - Rosario
Tel: 0341 - 4853630
info@sacramentinos.org.ar
Chile
Santa Isabel 1059 - Santiago
Tel: 638 31 89 - 08 361 43 17
P. Alejandro Fabio sss - afgsss@gmail.com

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